Cuantas veces habré dicho que los gastos nunca vienen solos...
Si sumamos a la férula que el viernes se nos escacharró la lavadora. Bueno, más que escacharrarse, la pobre decidió que ya había trabajado lo suyo y que era hora de jubilarse, así que simplemente se paró.
A una lavadora que se compra en súper oferta y te aguanta diez años no puedes decirle que no, así que le pedí a Prizz que el sábado por la mañana le bajase la colada a Mon Mère para ponerla en la suya, y que al salir yo de trabajar, lo llamaría para que me recogiese y marcharnos a mirar una nueva.
Total, que al llamarlo él se encontraba en compañía de Mon Mère y Guillermo, buscando lavadora... ¡para ellos!
La semana pasada se estropeó la de mis abuelos. ¿Estaremos ante una nueva epidemia? ¿Será contagiosa? ¿Puede mutar una cepa de ese virus a los seres humanos?
Y la pregunta del millón, ¿hacen descuento por la compra de tres lavadoras seguidas? A esta os contesto ya: No.