El viernes al llegar a casa, tres paquetes me esperaban sobre la mesa. Como si mi cumpleaños hubiese llegado este año un mes antes. ¡Qué emoción! Intriga, intriga, dolor de barriga.
Tuve que decidir cual habría primero, y era difícil, porque, evidentemente, ya sabía lo que había en el interior de cada uno de ellos.
Me decidí por mi nuevo portátil, desde el que escribo ahora mismo con las manitas muy juntas.
Esto es lo que yo llamo portátil, coño, no lo que tiene Prizz sobre la silla del comedor. Un Samsung NC10 , azul metalizado precioso. Con la excepción de que el mío calza dos GB de memoria en lugar de una. Ya me puedo ir a donde quiera con él. Y ya tengo un lugar dónde descargar las miles de millones de fotografías que haga durante los viajes. Y además, la posibilidad de ir editándolas sobre la marcha, y ahorrarme así todo el trabajazo a la vuelta.
Encantada de la vida, estoy.
El segundo paquete, una de las dos muñecas que he pedido este mes. Luego la presento. Hacía tantos meses que no pedía ninguna, que me lo tomé con calma para olisquearla a mi antojo mientras se iniciaba el sistema operativo. ¡Y qué bien huele el plástico nuevo!, dicho sea de paso...
Y por último, mi pedido mensual de libros. Por fin, Los leones de Al-Rassan, de Guy Gavriel Kay, Los viajes de Tuf, uno de los clásicos agotadísimos de George R. R. Martin, Bruja mala nunca muere, de Kim Harrison, mi dosis mensual de cosas sobrenaturales, La silla, de David Jasso, mi dosis mensual de terror, Wicked. Memorias de una bruja mala, de Gregory Maquire, mi dosis mensual de surealismo, Zombie Island, de David Wellington, mi dosis mensual de... zombies. Y El ángel más tonto del mundo, de Christopher Moore, mi dosis mensual de comedia.
Los libros nuevos también huelen la mar de bien. En serio.
domingo 7 de junio de 2009
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1 Comentarios:
Jo, qué de cosas, qué suerte xD
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